D I V E R S A C R E A D O R E S • • • • • •
 



Neli Ruzic
• Ángulos perdidos •
2005, hoja de fotoálbum y ángulos. Foto: cortesía de la artista.

 

 

 

Olvido… ¿táctica o estrategia? A propósito de la obra de Neli Ruzic(1)

Las creaciones de Neli Ruzic se presentaron en la muestra Estrategias del olvido, llevada a cabo del 17 de enero al 6 de febrero de 2006 en la Galería de la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado (México),  para su posterior exhibición en la Movil Gallery en Omaha, Nebraska, y en el encuentro Foto Guanajuato.

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HUMBERTO CHÁVEZ ARTISTA VISUAL
Investigador del Cenidiap
chavezmayol@aol.com


Estamos en un campo estratégico (así lo dice la autora), un espacio en el que se relacionan sensaciones, voces y tiempos con formas concretas. Ámbito de integración de las memorias que, bajo el rubro del olvido, se transforman en misterios presentes formados por huellas y segmentos matéricos.

Nombrar la estrategia implica modelar la clave que justifica una voluntad, una actitud silenciosa se desplaza tejiendo formas y tiempos, que al mostrar esconde (que al recordar olvida), aunque sea parcialmente, la insistencia lacerante de la memoria. Arte de la transmutación de sombras, arte del olvido conformado por inconscientes y asombrosas técnicas de re-presentación.

Pero, ¿es acaso el olvido una figura autónoma, una actitud que conforma campos propios como estrategias definidas? o tan sólo es un proceso táctico de respuesta ante los fatigantes recuerdos.

Michael de Certau propone una iluminadora distinción entre estrategia y táctica que tal vez podría ubicarnos en algún camino.  "La estrategia –nos dice– postula un lugar susceptible de ser circunscrito como algo propio y ser la base donde administrar las relaciones con una exterioridad de metas o de amenazas.”  Al contrario, "la táctica no tiene más lugar que el del otro; debe actuar con el terreno que le impone y organiza la ley de una fuerza extraña".

Tomando algunas otras distinciones que hace Certau, diremos que la estrategia responde a un conjunto de relaciones de fuerzas que hace posible, a un sujeto de voluntad y poder, formular la distinción de lo propio en relación con lo ajeno.   Esta distinción produce ciertos efectos:

a) Lo propio constituye una victoria del lugar sobre el tiempo.

b) Propone un dominio de los lugares mediante la vista, la mirada transforma las fuerzas extrañas en objetos que se pueden observar.

c) La capacidad de transformar las incertidumbres de la historia en espacios legibles, podría entenderse como un poder del conocimiento.

Por otra parte, la táctica es la acción calculada que determina la ausencia de lugar propio; por tanto, ninguna determinación de la exterioridad le proporciona una condición de autonomía. El no lugar, le permite una movilidad dócil en relación con los azares del tiempo. Para tomar las posibilidades que le ofrece el instante, utiliza las fallas coyunturales que abren la vigilancia del poder propietario, crea sorpresas, está allí donde no se le espera, es astuta.

A partir de este planteamiento, es más fácil entender el olvido como el operativo estratégico que oblitera y estabiliza emocionalmente la memoria de antiguas acciones tácticas, volviéndose, el operativo mismo, una gramática generadora de nuevos sentido.

El olvido-Ruzic aparece como una máquina creadora de ficciones que desarticula la semántica de ciertas formas del recuerdo: las de las acciones que en su proceso táctico sólo formularon la respuesta furtiva ante el roce punzante de los hechos.  Se constituye como una sintáctica de resabios memorísticos (por ejemplo, los residuos de goma de borrar) que une las acciones tácticas pasadas, sin lugar propio, articulándolas en el dominio de una obra actual, espacial, visual. Es así como los propios actos de desarticulación de sentido conforman nuevos discursos, nuevos textos.

Pero este proceso puede presentar una mayor complejidad. Es importante decir que, en algunos casos, Neli Ruzic no sólo configura estrategias sino que lucha por preservar dentro de ellas las acciones, las repeticiones, los rituales, las tácticas originales.  Las hace patentes, insistentes, como una forma de resistencia ante la dureza legalizadora de lo propio y lo ajeno: la acción de lamer una imagen fotográfica hace brillar el tacto-táctica-lengua como una sorpresa liberadora del espacio íntimo indiferenciado.

Si partiéramos de una aproximación faneroscópica podríamos distinguir, en esta exposición, tres tipos de estrategias formuladas a manera de retóricas documentales (tal vez el documento es el grado cero estratégico).

  • El primero muestra la repetición de las acciones tácticas originales realizadas en espacios inseguros, inciertos, como evocación, como nostalgia, como identificación cualitativa (Tintorería Galeb, 1996/98; Tintorería Mex. 2004/5; Bosanska 2, 2005).
  • El segundo ofrece el resultado formal de ciertas acciones estratégicas como borrar, obliterar, quitar.  Dicho resultado se instaura en la memoria relacional como un secreto observable en el residuo sintáctico pero inasible en su evocación semántica (Cuaderno rayado, 2005; Sin título, 2005; Ángulos perdidos 2005).
  • El tercero muestra el desplazamiento conceptual de las acciones tácticas o estratégicas (en ocasiones no es clara la diferencia) como elemento instaurador de una metáfora, como formulación identitaria legalizadora (Bosque extraño 2004/5; Estuche para aire libre, 2005; Limar, 2005).

 

En ocasiones se pueden integrar dos tipos en la misma obra (Concetto temporale/Attese, 2005, reúne -1 y 3- y Pieza para el fondo del mar, 2005, -2 y 3). En todos los casos, las acciones efectuadas en los objetos, videos o instalaciones responden a modelos ordenadores de sentido (siempre bajo la consigna del olvido) que permiten sobrellevar las pasadas vivencias de indeterminada conciencia emotiva, un poco a la manera de aquella ingeniosa estrategia propuesta por Alessandro Baricco en Océano mar donde, en algún tiempo lejano, el almirante Langlais (personaje de la novela) era el encargado de recibir las cartas que narraban los sucesos ocurridos en los mares de todo el globo (en aquel tiempo poco se sabía del mar). Él, analizaba fragmentos de diarios de a bordo, informes confidenciales, etcétera, venidos de las más diversas partes del mundo para, en nombre del Reino, decidir lo que debía recordarse como verdadero y lo que debía olvidarse como falso.   

Para enfrentar la incertidumbre de esa compleja actividad, Langlais tenía un admirable jardín en el que se integraban las geometrías más refinadas. Un jardín en el que el caos de la vida se convertía en figuras divinamente exactas. Vistas desde esta idea (un poco invirtiendo el proceso), las estrategias de la obra que ahora observamos ofrecen la exacta geometría de lo que debe olvidarse como verdadero. Deshilados, 2004/2005, muestra con asombrosa claridad la estructura integradora original y su conversión a una forma sin recuerdo gramático.  Esto nos permite suponer que la vivencia táctica puede responder a un poder propietario externo (Monumentos, 98) y, por tanto, merecer una estrategia de olvido.

Recuerdo otra estrategia literaria que nos puede aproximar a la propuesta conceptual de la autora. George Perec en La vida instrucciones de uso presenta a Bartlebooth, excéntrico pintor de acuarelas que representaba puertos del mar. Cada vez que terminaba una marina la enviaba a un artista especializado para que la transportara a una delgada placa de madera, la recortara y formara un puzzle de setecientas cincuenta piezas.  Las acuarelas rompecabezas debían ser formalmente repensadas para reconstruir y dar valor a la imagen primera cualitativa de ese origen llamado mar. Luego de su recomposición, las imágenes ya podían ser regresadas al papel acuarela y al mar.

Las obras de Ruzic son estrategias de segmentación en residuos, donde el sentido estético conceptual se configura, no en la idea referencial que representan, que indudablemente se situará en el olvido, sino en las acciones tácticas de armado que comprenden el vacío presencial de una intensa evocación. 

Lavar, lamer, borrar, bloquear, coser, restaurar, imaginar… sean acciones tácticas o estratégicas, todas proponen la espacialización del tiempo en el olvido.

 

Nota
1. Artista visual nacida en Split, Croacia, se graduó con la especialidad de pintura en la Facultad de Artes de Belgrado, ex Yugoslavia. Desde 1999 vive en la ciudad de México, donde trabaja como docente en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda, así como en la Facultad de Artes de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos en Cuernavaca. Desde 1990 ha expuesto individualmente ocho veces y de manera colectiva ha participado en más de treinta exposiciones, proyectos y festivales en Croacia e internacionales, entre otros:

  • Landing on Viena, WUK-Projektraum/, Viena, Austria, 1992 Requiem in Croatia, Galería Sesame, ARL, Dubrovnik, Croacia, 1992.
  • CHECKPOINT, Galería de Arte Moderno, SCCA, Zagreb, Croacia 1992. The 1st International Festival of New Film and Video, Split, Croacia, 1996. The Mediterranean Festival of Radio, Media and the Internet, Rimini, Italia, 1998.
  • LA LEGGEREZZA. Art in class/ Instituto Aeronáutico G. Galilei, Roma, Italia 1999.
  • Proyecto ORESTE, 48 Bienal de Venecia, Pabellón italiano, 1999.
  • ARCO ’99, Madrid, selección West Wind – East Wind, 1999.
  • Proyecto Internet y exposición: Anthologie der Kinst/ Anthologie of Art (Mochen Gertz) ZKM, Karlsruhe, Berlin 2005.
  • 15th International Electronic Festival – Videobrasil, Sao Paulo, Brasil. 2005.


 



Neli Ruzic
• Buzones •
2005, impresión digital, 70 x 90 cm. Foto: cortesía de la artista.

 



Neli Ruzic
• Cuaderno rayado •
2005, grafito y cuaderno, 20 x 13 cm. Foto: cortesía de la artista.

 



Neli Ruzic
• Estuche para aire libre •
2005, estuche de madera, gomas de borrar y borradores.
Foto. cortesía de la artista.

 



Neli Ruzic
• Marea alta •
2005, papel, residuos de goma de borrar. Foto: cortesía de la artista.

 



Neli Ruzic
• Tintorería Galeb •
1996/1998, fotoambiente.
Foto: cortesía de la artista.