DE LO ESPIRITUAL EN EL ARTE / Libro de Vasilio Kandinsky
Mtra. Irma Fuentes Mata / Investigadora del Cenidiap


Reseña crítica sobre este volumen, que permite reconocer los planteamientos teóricos que ofrece el artista en un texto didáctico y fundamental para el arte abstracto. Se ubica el contexto en que surge y se desarrolla la pintura moderna y señala la importancia del sentido y los principios básicos de la forma y el color que servirán de cimiento para el artista plástico actual.

Palabras clave: Kandisnky, siglo XX, vanguardias, escritos, lector-receptor, emoción, academia, materia, abstracción, momento histórico


Kandinsky, artista plástico, académico y teórico
Vasilio Kandisky fue uno de los artistas plásticos más importantes que podemos reconocer en los principios del siglo XX; su participación en las vanguardias fue más allá de producir un arte plástico que revolucionara los cánones establecidos para pintar. Logró que sus ideas se concretaran en un sistema de escritos que más tarde se publicarían y permitirían el análisis emotivo de la obra de arte. De lo espiritual en el arte es un libro escrito en 1910, publicado hasta 1912 y reeditado en diferentes idiomas durante varios años,
Con planteamientos que llevan al lector a identificar un arte que trasciende la apreciación figurativa, la obra reasalta las ideas que deberán orientar al artista plástico aunque esto no implique un ordenamiento lógico o racional; justamente su libro juega con la emoción, con lo espiritual que puede haber en cada uno de nosotros: más allá de una doctrina o afiliación religiosa, es una conversación con nuestro estado de ánimo.
El cambio en la mentalidad moderna, la época de revolución del pensamiento intelectual a finales del siglo XIX y los primeros años del siglo XX, es el contexto en el que el autor escribe. Los aportes de Marx, Freud, Nietzche, Darwin y Einstein cambiaban las concepciones del mundo del conocimiento; pero ellos no serán los únicos, en el arte Kandisky y los del grupo Der Blaue Reiter (El jinete azul) ya habían plasmado en imágenes un cambio definitivo a la herencia de escuela académica de pintura que había prevalecido en gran parte de la historia del arte.
La descripción sobre el material artístico propone una perspectiva innovadora para su época; Kandinsky invita a despertar la capacidad de captar lo espiritual en las cosas materiales y abstractas. Tiene una perspectiva estética que va evolucionando, según la introducción de Max Hill, por su origen ruso que le permite expresarse en el lenguaje oriental, lleno de analogías, y resuelve los escollos del idioma por asociaciones. “El término abstracto evolucionó a absoluto y finalmente adoptó el de concreto introducido por Theo van Doesburg". (p.12.)

La estructura del libro
La obra está organizada en dos partes. Después de la introducción y prólogos a las diversas ediciones, encontramos las notas generales que ubican la línea de pensamiento del autor respecto a la visión general del sistema social de conocimiento. En ella se incluye el movimiento, el cambio de rumbo espiritual y la pirámide. La segunda parte corresponde a la pintura; sobre ella describirá los efectos del color, el lenguaje de las formas y los colores, la teoría y, por último, la obra de arte y el artista. En el epílogo describirá las imágenes que se reproducen al final del texto.
Kandinsky inicia su texto con la frase “Toda obra de arte es hija de su tiempo, muchas veces madre de nuestros sentimientos” (p.21), y aborda el problema de la imitación como un aspecto que evidencia la poca capacidad de los artistas de proponer formas artísticas congruentes con su momento histórico y la ineficacia de recurrir a modelos clásicos carentes de sentido en la sociedad actual. Es así como describe que la importancia de la obra primitiva radica en que pretende reflejar sólo lo esencial y, por el contrario, el arte del pasado es diametralmente opuesto al arte moderno:

1) lo externo no tiene futuro.
2) lo espiritual, contiene el germen del futuro.

El artista intentará despertar sentimientos sutiles que hoy no tienen nombre. Lo que considera “arte por el arte” se refiere a aquel en el que el público no se siente o recibe nada del artista y en general el artista sólo satisface su ambición y su avaricia.

Este arte, que no encierra ninguna potencia del futuro, que es sólo hijo de su tiempo y nunca crecerá hasta ser engendrador del futuro, es un arte castrado. Tiene poca duración y muere moralmente en el momento que desaparece la atmósfera que lo ha creado. (p.25.)

El arte, el triángulo y la vida espiritual
El texto habla de lo espiritual en el arte y por ello se refiere a la representación del triángulo, en la relación del vértice con la base; en algunos sistemas de pensamiento Dios es representado por el triángulo y el cuadrado por los seres terrenales. Sin embargo, Kandinsky asemeja el vértice del triángulo con la posición del artista.

La vida espiritual, a la que también pertenece el arte y de la que el arte es uno de sus más poderosos agentes, es un movimiento complejo, poco determinado traducible a términos simples, que conducen hacia delante y hacia arriba. (p.25.)

El triángulo agudo que representa la vida espiritual se divide en secciones desiguales. Para describir el movimiento explica que las partes del triangulo se mueven despacio hacia delante y hacia arriba. Lo que hoy se comprende en la parte superior, para las partes inferiores será un disparate, que no se comprenderá sino hasta más tarde, por el sector de abajo. El triángulo espiritual se mueve en la realidad. Cada periodo del arte debe tener un representante de altura, de lo contrario, son periodos de decadencia en el mundo espiritual. Si el arte se ve sólo como un fin material vive humillado y pierde el alma. Es la diferencia que establecemos entre materia y espíritu.
En el capítulo que aborda el cambio de rumbo espiritual, hace referencia a la parte del triángulo que toma una posición política, sin embargo, no han tenido independencia pues son seguidores que están sobre otra sección inferior que se resiste por miedo a caer a lo desconocido, o a que la engañen. Recurre a la teoría teosófica, base del movimiento formulado por Blawatzky, que significa verdad eterna.

en el ambiente espiritual funciona como un poderoso agente que también de esta forma, conseguirá una promesa de salvación para los corazones desesperados y envueltos en tinieblas y noche. Con él aparece una mano que indica el camino y ofrece ayuda. (1)
Cada arte posee sus fuerzas, no puede ser sustituida por las de otro arte. Este colaborará en la construcción de la pirámide espiritual.

En la segunda parte del libro hace una descripción de las características de la pintura. Nos recuerda que la música es un arte que expresa la vida interior del artista y crea una vida propia de tonos musicales. En la pintura, “la búsqueda del ritmo y la construcción matemática y abstracta, el valor que se da a la repetición del color y la dinamización de este”. (p.46.)

La pintura, por el contrario, depende hoy por completo de la naturaleza de las formas que le presta la naturaleza. Su deber consiste en analizar sus fuerzas y sus medios, conocerlos como es o es tiempo los conoce la música y utilizar en el proceso creativo estos medios y formas de modo puramente pictórico. (p.47.)

El color y sus características
Respecto al color, explica como se pueden dar dos resultados al ver los colores en una paleta:

1) El efecto puramente físico.
Que provoca sensaciones de corta duración. Cuando se alcanza un alto grado de desarrollo de la sensibilidad de los objetos y los seres adquieren un valor interior y un sonido interior.
2) El efecto psicológico del color.
Provoca una vibración anímica. El alma generalmente está unida al cuerpo, es posible que una conmoción psíquica provoque otra correspondiente por asociación.
Los primeros ejemplos de asociaciones del color con sensaciones que propone son: Rojo, nos recuerda la llama, sangre, dolor o un efecto penoso sobre el alma. Amarillo claro, se asocia con el ácido por el limón.

Los colores nos recuerdan texturas, el color nos permite identificar la calidad acústica de los colores es concreta, de ahí que exista la cromoterapia, que es efecto de la luz en el cuerpo. Cuantas personas que visten de negro se ven tristes, enfermas y cuantas vestidas de amarillo, naranja se sienten alegres, sanas.
Las características generales del color son: 1. Calor y frío del color y 2. Claridad y oscuridad del color. Las combinaciones de esto llevarán a las diferentes tonalidades.

Rojo: sólo se puede pensar o ver intelectualmente, se imagina de manera abstracta, provoca cierta idea.
Amarillo: color cálido por excelencia, “un color típicamente terrestre” (p.74).
Azul: “Es el color típicamente celeste” (p.74), con tendencia a la profundidad; desarrolla el elemento de quietud.
Verde: el vital; inmovilidad y quietud. El verde absoluto es el color más tranquilo, no llama a nadie, es lo que en la sociedad es la burguesía,“vaca gorda, sana, e inmóvil que rumiando contempla al mundo con ojos adormilados y bobos” (p.75).
Marrón: color chato y duro, capaz de poco movimiento, “ crea un belleza indescriptible de retardación” (p.76).
Blanco: “Actúa sobre nuestra alma como un gran silencio absoluto”. Es como un no sonido. Un silencio.
Negro: Reduce a lo mínimo, ”suena interiormente como la nada sin posibilidades, como la nada muerta después de apagarse el sol, como un silencio eterno sin futuro y sin esperanza” (p.78).
Naranja: sensación de salud, “como campana de iglesia que llama al angelus”.
Violeta: tiende a alejarse del espectador, es un rojo enfriado, “tiene algo de enfermizo, apagado y triste”, color de luto, color para las ancianas.

Cada una de las frases del texto de Kandinsky es una enseñanza para la composición plástica. “La belleza del color y la forma es un objetivo suficiente para el arte” (p. 90).
Establece una analogía de los colores con los sonidos musicales y propone que la composición plástica contenga dos medios principales:

En general el color es un medio para ejercer una influencia directa sobre el alma. El color es la tecla. El ojo el macillo. El alma es el piano con muchas cuerdas. El artista es la mano que por esta o aquella tecla hace vibrar adecuadamente el alma humana.

La forma y el color serán elementos vitales para la obra plástica, de ahí que el texto siente las bases fundamentales de la forma.

La forma y la expresión
La posibilidad de deformar las formas en apariencia arbitraria pero en realidad rigurosamente determinable es una fuente infinita de creaciones artísticas. (p.64.)

El artista puede utilizar cualquier forma para expresarse, siempre y cuando respondan a la necesidad interior. Los aportes de este libro respecto a las características de la forma nos permiten tener los elementos básicos del arte abstracto, que están contenidos en dos ámbitos:
El primero incluye la elasticidad, la transformación interna-orgánica, la dirección dentro del cuadro, y el predominio del elemento corpóreo o abstracto. El segundo señala la ordenación de las formas de acuerdo con combinaciones de principios de consonancia y disonancia, encuentro de formas, contención de una forma por otra, empuje, fuerza de arrastre y de disrupción, tratamiento idéntico de grupos de formas, combinación de elementos velado con expuestos, combinación de lo rítmico y arrítmico, combinación de formas abstractas como geométricas, sencillas complejas e indeterminadas, posibilidad de contrapunto. Y el color que tendrá una relevancia en la obra.
La forma puede existir independientemente como representación del objeto (real o no real) o como delimitación puramente abstracta de un espacio o una superficie. El color no se puede extender ilimitadamente. El color tiene que tener un tono determinado, se ha de caracterizar subjetivamente y limitarse en la superficie, separarse de otros colores:
La asociación que establece con la música nos permite acercarnos a su explicación del lenguaje plástico que no pasa sólo por lo verbal. La forma abstracta posee su sonido interno, es un ente espiritual con propiedades idénticas a esa forma. Esta armonía se puede dar por oposición espiritual. Armonías necesitan un arsenal de medios de expresión
Respecto a lo abstracto, Kandinsky, señala:

La renuncia a lo figurativo es uno de los primeros pasos hacia el reino abstracto, correspondiendo en el sentido gráfico pictórico a la renuncia a la tercera dimensión: es decir, a contener el cuadro como pintura sobre una superficie. (p. 86.)

La fusión superficie y color en armonía o en contraste constituye uno de los más ricos y poderosos elementos de la composición gráfico-plástica. En todo arte, la última expresión abstracta es el número.

La obra de arte y el artista
“La verdadera obra de arte nace misteriosamente por vía mística” (p.101). Kandisky sostiene en su visón sobre el artista que la obra de arte vive, actúa y colabora en la creación de la atmósfera espiritual. Esta idea hasta cierto punto romántica sostendrá el valor del arte por sí mismo; si efectivamente “brota” del artista, una vez plasmada tendrá una vida propia, un por independiente de quien la creó. Es entonces una revaloración más que de la obra de arte que del artista.
La armonía de los colores debe basarse únicamente en el principio en el alma humana. Principio de la necesidad interior. De acuerdo con Kandinsky (p.65), la necesidad interior nace de tres causas místicas:

1. Todo artista, como creador, debe expresar lo que le es propio (personalidad).
2. Todo artista como hijo de su época, ha de expresar lo que le es propio a esa época (estilo, lenguaje de la época y de la nación).
3. Todo artista como servidor del arte, ha de expresar lo que es propio al arte en general (lo pura y eternamente artístico).


En el arte todo es cuestión de intuición, especialmente en los comienzos. Lo artísticamente verdadero solo se alcanza por la intuición…es la intuición quien da vida a la intuición. (p. 68.)

Un cuadro es bueno porque “tiene una vida interior total. El buen dibujo es aquel que no puede alterarse en absoluto sin que se destruya su vida interior, independientemente que el dibujo contradiga la anatomía, la botánica o cualquier otra ciencia” (p.101).

Las características del artista respecto al cuadro son:
- Utilizar las formas según sea necesario para sus fines.
- Escoger sus medios con libertad, sin trabas.
- Descansar sobre la necesidad.
- Intentar transformar la situación reconociendo su deber frente al arte y frente a sí mismo.
- Debe tener algo que decir porque su deber no es dominar la forma sino adecuarla a su contenido.
- No es libre en la vida sino sólo en el arte.
- Su obligación es muy grande.

Las responsabilidades del artista son:
a) Restituir el talento que le ha sido dado.
b) Sus actos, pensamientos y sentimientos forman la atmósfera espiritual.
c) Sus actos, pensamientos y sentimientos son el material de sus creaciones que contribuyen a su vez a la atmósfera espiritual.
“Bello es lo que brota de la necesidad anímica interior, bello es lo que es interiormente bello”.
La belleza al ser provocada por el color como una necesidad anímica interior, provoca una vibración anímica y toda vibración enriquece el alma. La belleza es la característica del alma que hace posible el movimiento ascendente del triángulo espiritual. Lo que probablemente sea “feo” en el exterior no lo es si provoca el resultado interior, el efecto sobre los demás.

Al final el autor incluye ejemplos de tres formas de composición pictórica elaboradas por el mismo autor, identificándolas como:

-Impresiones. Impresión directa de la naturaleza externa expresada de manera gráfico pictórica.
- Improvisaciones. Expresión inconsciente, súbita de proceso de carácter interno.
-Composiciones. Expresión de tipo parecido, se crea con lentitud extraordinaria que se analiza y se trabaja larga y pedantemente después del esbozo, y que incluye razón, conciencia, intención y finalidad.

Para concluir, De lo Espiritual en el Arte permite reconocer en sus dos secciones la fundamentación del artista y en seguida la propuesta para la composición del arte abstracto. Es un libro que deja ver la complejidad del pensamiento del autor y a la vez el atinado esquematismo que permite ver representadas las relaciones de color y forma, sin olvidarse del contexto social y la función del artista. Una obra completa que ha servido de fundamento para varias generaciones de artistas plásticos en el siglo XX.

Notas
1. Esta referencia recuerda la imagen de promesa del mediador de la película Metrópolis 1926.

Bibliografía
Kandinsky, Vasili. (1996) De lo Espiritual en el arte. Contribución al análisis de los elementos pictóricos. Barcelona: Paidós Estética.
Tirado Subirana, Xavier. (2001). Kandinsky. Barcelona: Sustaeta Genios de la pintura.
Cirlot, Lourdes (1995) Primeras vanguardias. textos y documentos. Barcelona: Labor.
De Micheli, Mario. (2001) Las Vanguardias artísticas del S. XX. Madrid: Alianza editorial.

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