Centro Nacional de las Artes | Revista Digital del CENIDIAP | Número 3 | Marzo-mayo 2002
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UN VIRTUOSO DE LA TÉCNICA / Francisco Moreno Capdevila, a seis años de su muerte |
María Eugenia Garmendia C. / Investigadora del CENIDIAP |
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Pequeño diamante entre los personajes destacados del grabado del siglo XX en México, creía firmemente que para expresar los más profundos sentimientos y formas de ver el mundo era imprescindible contar con un dominio técnico que tocara los límites de la perfección y del virtuosismo, sólo de esa manera se podía tener la libertad para ser creativo. Sus grabados poseen ambas virtudes: creatividad y perfección
Palabras clave: Capdevila, grabado, exilio español, Guerra Civil Española, franquismo, fascismo, Santos Balmori, Taller de la Gráfica Popular, xilografía, Colegio de Grabado de la Escuela Nacional de Artes Plásticas
Francisco Moreno Capdevila, 1987.
Han pasado seis años del fallecimiento de un hombre marcado por la tragedia y la muerte. Vivió una amarga infancia y de adulto sufrió la muerte de su esposa y su joven hijo, carga terriblemente pesada para su cuerpo delgado de frágil corazón. Lejos de aniquilarlo, el dolor alimentó su combatiente espíritu. La infancia de Capdevila transcurrió inmersa en los horrores de la Guerra Civil Española. Vivió experiencias que lo marcaron irremediablemente y que más tarde se vieron reflejadas en su obra, como lo recuerda el artista: "En casa, en el colegio, en la calle, los niños de mi época vivimos cotidianamente el drama; al mismo tiempo, mal que bien, fuimos aprendiendo sobre sus causas: nos fuimos formando, sensibilizando políticamente. Porque no fueron sólo los años de guerra con los bombardeos cada tres horas, con el hambre, con la tragedia vista o sufrida; no, ya antes éramos testigos de la violencia: en todo el periodo republicano la guardia civil disuelve manifestaciones cargadas de caballería y a sablazos; en Asturias, caso extremo, en 1934 el ejército saca a cañonazo limpio a los mineros de las minas. Sentimos, por las conversaciones de los mayores en casa, por las protestas callejeras y por lo que dice la radio, que el fascismo avanza en Europa. En fin, todas estas experiencias nos van marcando, nos dejan huellas en la conciencia que ya no se borrarán".(1) Probablemente estas vivencias llevan a Capdevila al tratamiento de temas tan crudos como el genocidio, la represión, la brutalidad y la destrucción. En grabados como "Protesta", "Carga de granaderos", "Larga es la noche", "El hombre del basurero", "Prisioneros" y "Aún no amanece", logró extraerle a la imagen un profundo sentimiento de dolor, tristeza y desesperanza. En 1938 su hermana Magdalena y un grupo de jóvenes y niños fueron trasladados a un campo de concentración para refugiados en Francia. Alejado de la cruel guerra, sus ojos y oídos no vieron y escucharon más las sirenas de los ataques aéreos y sus fatales consecuencias. En este lugar, el pequeño Francisco vivió un momento que lo hizo intensamente feliz, según recuerda su hermana: "Cuando estuvimos refugiados en Francia, las personas mayores que estaban al servicio de todo, organizaron un concurso de pintura. Francisco tenía entonces 12 años y salió premiado con el primer lugar: un cuaderno de dibujo y una caja de pinturas. Creo que pocas veces le vi tanta felicidad reflejada en su rostro".(2)
Larga es la noche, 1958. Punta seca y aguatinta, 31.5 x 44.5 cm.
Formacion artística Capdevila llegó a México como refugiado político en 1939. A partir de ese momento empezó una época llena de penurias y carencias. No es fácil imaginar la necesidad del adolescente de encontrar a alguien o a algo con quien identificarse. "Ya en México, tuve que trabajar; fue también una época difícil en la que uno se iba poniendo del lado de la gente que luchaba por las mismas razones, que sufría lo mismo que aquella que, derrotada, salió al exilio, se quedó en las cárceles o terminó en el matadero franquista.(3) La lucha por la supervivencia lo orilló a trabajar y a estudiar simultáneamente. En 1944 su habilidad y gusto por el dibujo lo llevó a inscribirse en la Escuela Nocturna de Artes, en donde estudió por un año pintura y dibujo con el maestro Santos Balmori. Un año más tarde se le presentó la oportunidad de trabajar como dibujante en la imprenta de la Universidad Nacional Autónoma de México. Gracias a esta circunstancia, de 1945 a 1954 estudió bajo la tutela del prestigiado grabador Carlos Alvarado Lang, en la Escuela de Artes del Libro y en la Escuela Nacional de Artes Plásticas; de 1945 a 1959 trabajó como dibujante en la Universidad Nacional Autónoma de México y de 1945 a 1955 fue ilustrador del taller de dibujo de la Secretaría de Educación Pública. La experiencia y dominio del oficio que alcanzó a lo largo de todos estos años sustentan su sólida formación gráfica. Con Carlos Alvarado Lang estudió las técnicas del grabado xilográfico y el huecograbado. Hay que tener presente que en la década de los 40-50 el grabado que se realizaba en México era primordialmente el que se producía en relieve sobre madera y linóleo en el Taller de Gráfica Popular. Se trataba de estampas de corte nacionalista, mientras que las elaboradas por Alvarado Lang buscaban la belleza plástica. El maestro empleó las técnicas tradicionales de grabado en metal surgidas en Europa a partir del siglo XV y redescubiertas por él cuando conoció y estudió la colección de grabado antiguo de la Academia de San Carlos. Entre alumno y maestro surgió una profunda amistad que sólo la muerte de Alvarado Lang truncó en 1961. A partir de esa fecha Capdevila ocupó el puesto de su maestro y fue nombrado jefe de las clases del Colegio de Grabado de la Escuela Nacional de Artes Plásticas. También fue profesor titular de huecograbado en el mismo plantel de 1958 a 1979, actividad que desarrolló con gran profesionalismo. En su clase se discutía y se polemizaba sobre distintos temas, ya fueran artísticos o políticos. Formó, entre otros, a un grupo de alumnos que son hoy figuras destacadas, como Jesús Martínez, Susana Campos y Antonio Díaz Cortés. Como grabador, Capdevila participó en la ilustración de varios libros importantes: Coyote corrido de la Revolución, de Celedonio Serrano Martínez; Apuntes para una declaración de fe, de Rosario Castellanos; La casa de México, en la ciudad de París, de Wilberto Cantón; En el desierto. Idilio salvaje, de José Othón; Ilustre familia, de Salomón de la Selva; Estampas de la Revolución, de José López Bermúdez; Inventario de cenizas, de Octavio Novaro y Los sentidos al aire, de Agustín Yáñez. A partir 1954 fue miembro activo de diferentes asociaciones, entre ellas la Sociedad Mexicana de Grabadores (1954-1974) y el Salón de la Plástica Mexicana del Instituto Nacional de Bellas Artes (1961-1995). En 1987 ingresó como Académico de número en la sección de Gráfica de la Academia de Artes. Con su notable participación en exposiciones, certámenes y bienales nacionales e internacionales de grabado obtuvo importantes premios. En 1972 y 1974 se le otorgó medalla de oro y medalla de plata en la III y IV Bienal Internacional de la Gráfica de Arte, en Florencia, Italia.
Carlos Alvarado Lang. Mendiga, 1957. Punta seca, 21.2 x 10.8 cm.
Su obra, herencia cultural En la obra gráfica de Capdevila se pueden observar cualidades que asimiló de Alvarado Lang, como el rigor en la entalladura, la claridad y limpieza de la imagen y la búsqueda de la perfección. Sin embargo sus formas de grabar son totalmente distintas. Mientras su maestro se recrea en detallar con minuciosa maestría y nitidez las figuras envolviéndolas en una sutil emoción —como se puede observar en la punta seca titulada Mendiga— Capdevila captura la esencia misma del instante que quiere mostrar, pero no se deleita en la forma sino que la carga de una fuerza expresiva que la hace emanar de los mismos surcos trazados por la punta que desgarra el metal. En su obra Las botas de la serie "Represión", la imagen plasmada en el papel vibra ante nuestros ojos como queriéndonos hacer partícipes del trágico acontecimiento. Alvarado Lang ve los hechos a distancia, Capdevila se sumerge en ellos. Otra enseñanza de Alvarado Lang fue la de investigar con rigor todas las técnicas conocidas y experimentar con nuevos materiales para encontrar distintas formas de expresión. Ramiro Sandoval, alumno y amigo inseparable de Capdevila, realizó un amplio y documentado estudio en donde analiza la obra gráfica de su maestro: "La estampa Bajando el Valle, de 1958, es una obra maestra del grabado en aguafuerte a color. Está realizada combinando dos procedimientos: una placa de linóleo tallada y otra en metal trabajada como dibujo, para lo cual elaboró unos lápices a base de betún de judea y cera de abeja y los usó a manera de lápiz litográfico sobre el metal, con infinito cuidado y finura; conocedor del ácido, fue atacando la placa con pericia, y tan profundamente hasta socavarla para relieve. La bella impresión que producen recuerda a la litografía; combinó así la talla directa en linóleo con el aguafuerte en forma magistral. "Su serie Prisioneros, de 1960, resulta sorprendente e innovadora, brinda posibilidades al estudioso. Formada por planchas de madera de caoba, grabadas para imprimirse en hueco y color. Lo usual y tradicional era que el grabado en madera se imprimiera tipográficamente, es decir, en relieve, pero no en hueco. Capdevila pensó cómo proceder pues las tallas y la impresión requieren tratamiento especial; estudió la altura de la madera, la profundidad de los cortes, el papel adecuado, los fieltros y la presión del tórculo. Empleó navajas, gubias, formones y fueron empastadas ciertas áreas con acrílico que después se burilaron o pulieron. Obtuvo calidades muy distintas de lo que cualquier grabador podría esperar de la madera. Son las primeras maderas que se imprimieron en hueco en el país. La serie ‘Luz y tinieblas’, de 1970 ocupa un lugar muy destacado en la historia del grabado mexicano y en los testimonios de las luchas populares. Es una serie de 12 grabados realizados principalmente con las técnicas del aguafuerte y el aguatinta. En ninguna época de México se había conseguido el dominio total de la técnica del aguafuerte. Capdevila con su maestría al grabar logra este dominio de gamas tonales amplias y precisas, calidades finísimas, negro sobre negro. El conflicto estudiantil de 1968 requirió una actitud crítica e ideológica que denunciara un mundo de pesadilla. La serie fue producto de la vivencia directa y dolorosa del maestro y sus alumnos de la Escuela Nacional de Artes Plásticas ante la indignación que causó ver a los presos políticos encarcelados en el ‘Palacio Negro’ de Lecumberri. "En 1972 el maestro produjo otra serie importante, ‘Monte Albán’, en la que empleó nuevos recursos; de hecho está realizada sin usar técnicas tradicionales, no es exagerado afirmar que sea la obra técnica más compleja realizada en la historia del grabado mexicano. Son placas de varios metales y resinas, placas recortadas que se superponen, ensamblan e intercalan, algunas con incrustaciones de bronce, cobre y aluminio; cada placa recibirá diferentes tintas de color, los diversos niveles y los surcos darán significaciones a medida que se cambian las tintas. Aquí no se trata del acostumbrado entintado, sino que cada placa tiene distintas opciones de color y entintado, ampliando las series en subseries para cada placa, las que a su vez, en relación con las otras, produce una serie muy grande. La dificultad del entintado y de la impresión es mucha pues los huecorelieves son altos y profundos."(4)
Bajando al valle, 1958. Estudio técnico de grabado en relieve para color en tres planchas de cinc, 30 x 50 cm.
A Capdevila no sólo se le conoce por sus grabados sino que también es pintor y muralista. Su importancia radica no solamente en haber incursionado en todos estos géneros sino cómo lo ha hecho. Domina a la perfección el lenguaje plástico de cada uno para ponerlos al servicio de su expresión artística e ideológica, logrando realizar obras consideradas importantes para el desarrollo del arte mexicano del siglo XX, como la serie "Luz y tinieblas", el mural titulado "Conquista y destrucción de México-Tenochtitlan" en el Museo de la Ciudad de México y sus series pictórica "Tendederos" y "La ciudad". Francisco Moreno Capdevila nació en Barcelona, España, el 18 de enero de 1926 y murió en la Ciudad de México el 13 de mayo de 1995.
Notas 1. Sandoval, Ramiro. Capdevila en el grabado mexicano, Catálogo de exposición titulada Capdevila en el Museo Nacional de la Estampa. México, 1991-92. p.6. 2. Longi, Ana Mar’a. "Capdevia luchó hasta el último momento". Excélsior Secc. B., Julio 14, 1995. p. 11. 3. Op. cit. 4. Sandoval, Ramiro. Capdevila en el grabado mexicano, Catálogo de exposición titulada Capdevila en el Museo Nacional de la Estampa. México, 1991-92. p.6
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