A la luz de Bellas Artes, el trabajo callado del grabador Mario Reyes

Angélica Abelleyra

En su taller de grabado, las aportaciones técnicas se manifiestan en cada uno de los trabajos resultantes: el intaglio de Siqueiros; las puntas secas de Toledo; los aguafuertes de Cuevas no serían lo que son sin la segunda parte, aquella que se refiere al proceso de traer al papel, la imagen plasmada en la placa por el artista "de renombre".

Con su inseparable sombrero y hablar presuroso, el artista-artesano dice para que lo oigan los incrédulos "Hay una cosa extraña que muy pocos creen. Cuando un artista viene aquí no es sólo un fulano, sino un amigo en busca de otro amigo; no es el sombrero y la relación distante, sino un mano a mano trabajando en un juego de amistad para lograr algo que mejore las artes de México".

(Entrevista a Mario Reyes. La Jornada, sección "Cultura". México, junio 8, 1990)