Centro Nacional de las Artes-CENIDIAP | Discurso Visual | Número 1 | Septiembre-noviembre de 2001
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MEMORIA DE UN ROSTRO: ISABEL VILLASEÑOR |
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En memoria de un rostro: Isabel Villaseñor es un relato, un estudio o un ensayo, una opción coherente, balanceada, poética, o simplemente una cronología simbólica y metafórica de la vida y de la obra de la artista jaliciense, quien incursionó y recorrió los diversos territorios del arte y de la vida cultural del México postrevolucionario. En este libro las autoras, Carmen Goméz del Campo y Leticia Torres juegan con la lírica y la teoría con el cuento y el análisis, con la palabra y con la imagen, delineando un camino de estudio de género que nos aporta otra mirada, otro acercamiento, donde la producción artística de una mujer, y no las vicisitudes de una vida, se colocan en el centro de la reflexión. Es en síntesis, el recorrido de una vida multifasética cuya producción artística es el eje y la cotidianidad el campo donde germina, crece se conforma y transforma el placer de la creación estética. Otra forma de acercamiento en el cual la historia y el personaje se subordinan a la reflexión del momento creador; crisol donde la memoria y el olvido; la pérdida, el secreto y la historia; la palabra, la voz y la imagen se funden y recorren un cuerpo, un rostro, el de Isabel Villaseñor. Este libro de 96 páginas, diseñado magníficamente por Germán Montalvo y con un excelente cuidado de edición, realizado por Adriana León Portilla, incluye 42 imágenes, algunas en color, de obras de la artista, retratos que otros pintores le hicieron, así como las bellas fotografías que relevantes artistas de la cámara, como es el caso de Lola y Manuel Álvarez Bravo, tomaron de ella. Chabela, como la llamaron sus contemporáneos, nació el 18 de mayo de 1909 en la ciudad de Guadalajara, Jalisco y murió en marzo de 1953, en la ciudad de México. Pintora, grabadora, diseñadora de joyas, recopiladora de música mexicana, escritora de cuentos y corridos, colaboró en las jornadas vasconcelistas de alfabetización y en las misiones culturales como maestra rural, fue miembro activo del movimiento ¡30-30! y de la LEAR, así como protagonista de la película Que viva México del cineasta ruso Serge Einseinsten. Isabel, en su vida y en su obra fue mirada y admirada por sus contemporàneos como una metàfora de la mexicanidad.
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